EL MONSTRUO DE LA MAR
Roberto se levantó a las seis de la mañana. Él se duchó, entonces comió pan y pescado al horno para desayuno. Roberto se vestió un pancho porque llovía, y caminó a su barco. Él paró el caminar. Roberto miró al sol para un momiento, y se creía, "Está un buen día para pescar."

Erik caminaba por la playa al barco de Roberto.
"¿Estás listo, amigo?" Erik pidió en una alta voz.
"Si, soy siempre listo." Roberto contestó.

Ellos navegaron fuera al mar, y la costa desapareció detrás de ellos. Erik abrió una cerveza y empezó a beberla. Las nubes mandilaron a través del cielo mientras el barco flotó adelante lentamente.

"Odio la mar. Algún día, saldré de esta isla." Erik dijo, presionado.
"No tienes dinero, Erik. Los pescados que cogemos son todos tenemos." Roberto contestó.
"Sé eso. Pero puedo soñar."
"Concentra en su pesca, el soñar no alcance nada."

"¿Qué lo es?" Erik le señaló a algo en el horizonte.
"No se. Aparece ser una isla."
"No hay islas cerca de aqui."
"¿Quizá el sol nos hizo locos?"
"Hahaha, quizás."
"¡Erik! ¡Mira aqui!"
"¡Hay tan muchos pescados!"

Los dos pescadores pescaron por horas, y cogieron muchos pescados. Roberto miró a su reloj y notó el tiempo.
"Erik, ¡tenemos que salir!"
"No, la pesca es excelente."
"Será buena mañana, también. ¡Salimos!"
"Pero si cogemos más, no tendremos que pescar por el resto de nuestras vidas."
"No me importante. Es mi barco, salimos."
"Encenderé el motor." Erik intentó encender el motor, pero el peso de los pescados hecho el motor farfulla y para.
"¿Qué es el problema?"
"El motor. ¡No comenzará!"

El ruido del motor lucho y los gritos de los pescadores despertaron el Kraken. Un bramido grande, y el eco fue por todo la mar.

"¿Eschucha eso?" Erik pidió.
"Echa los peces, tenemos que salir. ¡Ahora!" Roberto gritó.
"¿¡Qué?!"
"¡Echalos!"
" Dios mio ..."
"¿Qué?"
"La isla... ¿Dónde está?"

Erik y Roberto miraron la mar, y no podrían ver la isla. Un retumbo monstruoso se levantó de la mar, y onduló el agua por lo que el ojo podía ver.

"Tengo miedo."
"Debemos fuirnos, lo siento."

Millares de tentacles fangosos, algunos más largos que el mastíl, entró en erupción del mar. Los tentacles elevaron en el cielo, entonces estrelló abajo en el barco. La madera astilló, y Erik se cayó del barco.

"Roberto, ¡ayudame!" Erik gritó. Roberto asió un arpón y lo lanzó en un tentacle. El arpón se alojó en el tentacle, y un rugido grande vino del agua.
"No creo que eso era un idea buena." Roberto dijó tan el Kraken emergió del agua.
"El agua... es muy frio..." Erik dijó. Roberto tiró una ropa a Erik, entonces correó en el cabin del barco. Roberto rompió todo el licor, entonces los encendió. El fuego compitió con a través del barco, quemándose los tentacles del Kraken. Gritó, y sus tentacles gulpeó violentamente, y Roberto cayó en la mar. El Kraken rompió el barco con sus tentacles, y el barco se hundió en las profundidades.

"Vamos a morir." Erik dijó. Entonces, un avión voló sobre ellos. Los hombres en el avión vieron Roberto y Erik. El avión aterrizó, los rescató, y después despegó rápidamente.

"¡Y ése es cómo salvé a dos hombres y vi un Kraken, todos en un día!" Dijó el viejo piloto.
"Va a su casa, borracho loco." Dijó el camarero.
"¡Es verdad!"
"Por supuesto, por supuesto. Ahora vaya a casa."